jueves, 15 de septiembre de 2016

lunes, 15 de febrero de 2016

RESEÑA del espectáculo: "Venidos a Menos".

David Ordinas y Pablo Puyol, en "Venidos a menos" son un par de cracs… ¡que se vienen a más!


No haré ningún spoiler, ni desvelaré el espectáculo pues siempre he pensado que no hay nada peor que te revelen algo, cuando lo realmente maravilloso es poder disfrutarlo y descubrirlo poco a poco por ti mismo (y además, si os pica la curiosidad ya hay suficientes imágenes y vídeos por la red) eso lo dejo a vuestra elección. 

Así que con este escrito tan solo pretendo que vayáis a verlos y que cuando lo hagáis, sencillamente lo viváis con los ojos de un niño y con esto aprovecho también para decir que “sobre todo” no olvidéis dejar a los niños en casa, porque este show no es para ellos. Me ceñiré a mis impresiones, a todas esas emociones que me hicieron sentir de principio a fin, muy a pesar de que probablemente y en cierto modo yo no sea del todo objetiva; y es que ambos me caen genial.

David es tremendamente cercano. Un tipo que de proponerme salir de fiesta con él, le diría que sí y sin pestañear, porque estoy convencida de que no me iba a dar ni un segundo de tregua… Tiene esa capacidad innata en poner la cara, la pose, hacer el gesto o la mueca adecuada en todo momento, no hay más que mirarlo para que te arranque de inmediato una sonrisa, y con la total certeza de que de ahí le seguirán una carcajada tras otra.

Por otro lado está el irreverente y directo Pablo que te atrapa veloz con su pícara expresión, pero que en cuanto baja del escenario te seduce sin proponérselo, con esa pizquita necesaria de inocencia que sigue manteniendo en su mirada; y sí lo reconozco, sentir cierta debilidad por él me hace excesivamente fácil la tarea de deshacerme en elogios.  

Es evidente que son distintos aunque su finalidad en lo alto del escenario sea la misma, y es por eso que forman el tándem perfecto, ya que apenas necesitan una guitarra y un cajón, para lograr con su sola presencia inundar el teatro o sala donde se encuentren. Es su actitud, es el buen rollo que desprenden que se contagia y que te engancha desde el segundo cero, desde antes incluso de salir a escena (en su momento, ya me entenderéis). Ellos son la ironía en estado puro, pues ya os avanzo que no esperéis finezas, ya que son descarados, elocuentes y con la espontaneidad suficiente como para dejar espacio incluso a la improvisación, si la situación lo precisa. Y todo ello fantásticamente complementado con su música y letras pegadizas, de ésas que fácilmente te descubras tarareando a partir de ahora: "en la ducha, en la parada del bus, o bajo la mirada de algún estricto superior durante tu jornada laboral". Porque… ¡Ay! Que son, “alegres sevillaaaaanas”. Y a…

Bueno, mejor, lo descubrís por vosotros mismos. Porque si queréis desconectar, reíros y pasar un rato divertido con sus ingeniosas ocurrencias, este es el espectáculo al que debéis acudir. ¡Avisados estáis!


Elena Porras Sánchez. 


Programación fechas de su espectáculo, aquí: 

martes, 5 de enero de 2016

Platja d'Aro, casi 365 días de... MOBBING ECONÓMICO.


¡Se acabó el tiempo, y con él mi silencio!

...Esta es la carta denuncia que iba a publicar hoy -La Vanguardia-, 
(y que finalmente no se han atrevido). Ya lo dijo George Orwell: 
"En tiempos de engaño universal, 
decir la verdad se convierte en un acto revolucionario"




jueves, 24 de septiembre de 2015

Presentación CANCELADA... ¡Hasta nueva fecha!

¡¡¡DISCULPAD LAS MOLESTIAS!!! ...Por motivos personales tenemos que CANCELAR el acto de presentación del tercer libro de poemas de (Manolo Lopez Salazar). Lo haremos en un futuro próximo. Ya haremos una nueva convocatoria. Gracias a todos los interesados por vuestro apoyo.


viernes, 4 de septiembre de 2015

Presentación literaria en Platja d'Aro...


El Poeta Manolo López Salazar, nos presenta su 3r. libro de poemas:
"Lo sé... no hace falta que lo digas". 
Un estupendo libro que he tenido el honor y placer de prologar, por eso, 
reservad esta fecha en la agenda.
Viernes 02 de octubre, a las 20.30h en el restaurant MARCEL CERDAN de #PlatjadAro.

¡¡¡Os esperamos, con una copa de cava!!!




sábado, 8 de agosto de 2015

"ENCRUCIJADA" (carta al espectador) por Sergio Peris Mencheta.



"ENCRUCIJADA" (carta al espectador)

Querido Espectador.

En octubre de 2014 estrenamos LLUVIA CONSTANTE en la Sala Verde de los Teatros del Canal. Un viaje maravilloso en el que me embarqué junto a Roberto Álamo y David Serrano. Y el camino ha sido un goce, entre gente que entendemos el TEATRO como un vehículo para cambiar las cosas, dentro y fuera de uno. Hacer reír y llorar, pero también hacer reflexionar y cuestionarnos. Tratamos de elegir las obras que muestran nuestros ángulos muertos, que nos ponen al borde del acantilado, que nos alertan como seres humanos sobre nuestro comportamiento, nuestros valores, nuestros miedos, nuestros deseos, y en definitiva sobre el camino que vamos haciendo al andar en este mundo que vivimos y en este momento que nos ha tocado vivir. Y siempre me pregunto si la elección responde al afán de intentar que tú –Espectador- te veas en las mismas y te hagas preguntas; o simplemente recurrimos a ella con un afán psicoterapéutico más “onanista”…

Elegí ser actor por dos razones:
1-para contar historias que mejoraran el mundo
2-para que papá y mamá me quisieran más

Más allá del miedo evidente de saber si podría comer de esto, estas 2 razones desde el principio dibujaron ante mí 2 caminos.

El primer camino es el más divertido. Es el que te recuerda al niño que fuiste, que "jugaba a que era", y que jugaba en general. Que se ponía el mundo por montera y encontraba a todos en uno mismo. Sin pudor. Sin miedo al fracaso. Sin buscar el éxito. Y lleno de mí. El investigador y el investigado. El preguntador y la respuesta. El "mundo en pelotas", como me gusta pensar. La vida en el escenario de la misma vida. Momento a momento.
El segundo camino es el que me empuja a estar a la altura (no sé muy bien qué altura). A ser un “buen” actor. A pensar en mi “carrera”. A compararme con otros. A mitificar. A estar guapo. A brillar. A ir a fiestas, estrenos, festivales, show-rooms, alfombras... El segundo camino es el que está lleno de necesidad de reconocimiento, de halagos, de googlear mi nombre, de disfrazar mis carencias… Y en definitiva, de soñar con recoger el premio y llorar dando las gracias a papá y mamá por engendrarme. Ese camino está repleto de flashes, de opiniones, de guiños, en el mejor de los casos. O al menos está lleno de la búsqueda de todas esas cosas. Y ese camino en realidad está asfaltado y se llama “autovía”. Y pretende llevarme más y más rápido a un lugar que no existe. De hecho siento que ese camino me pone todo el rato fuera de mí: “qué dirán, ya no me llaman, ya no gusto, me ven gordo, me criticaron, salí parpadeando en la foto”,… etcétera, etcétera…¡Mucho etcétera!... En ese camino me vacío de mí, y me lleno del personaje que los demás crearon a partir de aquella frase que dije, de aquel personaje que interpreté, de aquella novia que tuve, o de aquel polémico discurso… Y ese camino de búsqueda del éxito (o sea: de insatisfacción permanente), inevitablemente, yo lo relaciono con Hollywood. Huelga decir por qué. Estos dos caminos, lejos de ser compatibles, son como aceite y agua, y cuanto más poder toma uno, más desaparece el otro. (Este capítulo da para mucho, pero no me enrollo más al respecto.) Y huelga decir también que ambos caminos son de paso obligado. Y de la cantidad de kilómetros que recorra en uno y en otro depende mi carrera, mi éxito, mis premios, mi dinero, mis portadas, mis seguidores en redes,… pero también mi entrega, mi conexión con lo que pasa en el mundo, mi conexión con lo que me pasa a mí, y creo que mi felicidad. Entre otras cosas, ser actor me obliga, consciente o inconscientemente a combinar estos dos caminos. Y uno trata, denodadamente de encontrar la fórmula para que aceite y agua congenien.

En este momento de mi vida el TEATRO se ha terminado de convertir en el vehículo sobre el que viajo por el mundo. El camino que elegí. Como actor, allí me toca vaciarme de mí un buen rato para dejar entrar al personaje que escribió el autor. Y como director, allí pongo en juego mi punto de vista y mis ganas de compartir la vida contigo, Espectador. Y hace rato que esto me hace plenamente feliz.

Hace una semana recibí una llamada "del otro lado del charco" con una proposición de trabajo como actor de esas que uno "no puede dejar pasar". El problema es que las fechas de rodaje coinciden de lleno con las fechas de LLUVIA CONSTANTE en el Canal. He estado peleando con producers, showrunners, managers, agents y Studios para tratar de hacerles entender que yo, antes de que me “descubrieran” ellos, ya existía. Y que tenía mis compromisos. Que muchos podían caer, pero que había que respetar esos 4 días que ya estaban anunciados en los Teatros del Canal. Finalmente hablé con Jorge Culla (Intendente de los Teatros del Canal), y le conté lo que estaba pasando. Tanto él como Albert Boadella (Director de los Teatros del Canal) entendieron que no podía dejar pasar esa oportunidad, y hablaron ellos mismos con los producers, showrunners, managers, agents y Studios de marras, y decidieron, ante la imposibilidad absoluta de aplazar el rodaje, anular las funciones para que pudieran contar conmigo y no buscaran a otro. Mi infinita gratitud hacia ellos.

En estos 7 días de estrés y negociaciones para defender que respetaran "mi" TEATRO, me he dado cuenta de que mi “ahora” (antes de la llamada de EEUU) es el mejor momento de mi vida. En lo personal y en lo profesional. Me gano la vida haciendo TEATRO. Es más: me la gano haciendo el TEATRO que yo quiero hacer, rodeado de la gente que lo entiende como yo, y a la que quiero. A bordo de un Barco Pirata pequeño pero matón, cuento las historias que me laten como director, y me meto en la piel del personaje que me late como actor. Y a ti, Espectador, la propuesta, por lo general, te gusta. Y disfruto el camino (que es el secreto de la felicidad, dicen).

Te escribo esta carta para despedirme de ti. Por un rato.
También para darte las gracias por vivir el TEATRO. Por comprar esa entrada. Por confiar.
Pero sobre todo para pedirte disculpas por haberte “traicionado” y haber tomado ese tren del que tantos hablan. Ese tren que “no se puede NO coger”. Y no tener que arrepentirme en el futuro de no haberme subido cuando tuve la ocasión. Ese tren que estoy seguro que no me hará más feliz de lo que me hacen, hoy, las tablas, y cuyas vías discurren por el segundo camino, claramente.

Espero que al menos sí me sirva para seguir haciendo camino y, en el mejor de los casos, no pierda de vista por la ventanilla el sendero de la alegría. Te aseguro que no cesaré en mi empeño de mezclar aceite y agua.

Disculpa, una vez más. I owe you one.
Hasta pronto.



Sergio Peris-Mencheta

En Montgat, a 28 de julio de 2015.