miércoles, 28 de marzo de 2012

Hoy quiero rescatar una antigua entrevista en diarioDirecto:


Entrevista por TOÑI LEÓN (21/10/10) diarioDirecto.
Elena Porras Sánchez. Autora del libro: ¡¡Paga y calla!!



"La Ley de Violencia de Género es anticonstitucional y se ha cargado la presunción de inocencia"


Elena Porras Sánchez fue noticia en los medios de comunicación por la sentencia sin precedentes de un juez de Gerona que la condenaba a pagar parte de la pensión que su pareja debía pasarle a su ex mujer, estando ella además sin trabajo. Tras luchar para que ese fallo judicial fuera revocado, Elena se decide a contar su experiencia en '¡¡Paga y calla!!', un libro que será presentado este jueves 21 de octubre en Logroño, en la librería Santos Ochoa. A través de las 212 páginas de su novela, escrita en un estilo sencillo y muy directo, Porras, a través del personaje de Olga, reflexiona y critica sin tapujos los errores del sistema judicial, un sistema en el que la escritora ya “no cree” aunque sí sigue confiando en Justicia.

Además, Porras habla para diarioDirecto sobre las separaciones y de las falsas denuncias que “está siendo la forma más rápida y efectiva de conseguir un divorcio más sustancioso”. Asimismo, considera la actual Ley de Violencia de Género ineficaz al no lograr reducir el número de víctimas y cree que la normativa es “anticonstitucional y discriminatoria, que se ha cargado la presunción de inocencia” al permitir que quienes “no tienen escrúpulos, la utilicen en su propio beneficio”.

La escritora también se muestra en contra de la discriminación positiva porque “es absurdo” que la mujer del siglo XXI que es “es independiente y autosuficiente” permita “una sobreprotección bajo la tutela de Papá Estado”.

diarioDirecto: ‘¡¡Paga y calla!!’. Tras este reivindicativo título se esconde una novela basada en un caso real: una sentencia sin precedentes de un juez de Gerona le obligaba a pagar, estando en paro, parte de la pensión que su pareja le debía pasar a su ex mujer, ¿por qué decide contar su testimonio a través de la historia de Olga y no en primera persona?
R: Me permitió cierta distancia y perspectiva, facilitándome expresarme mejor a través del personaje, que aunque tiene mucho que ver conmigo, tampoco dista de cualquier otra persona que haya pasado por situaciones similares.


dD: ¿Escribir este libro ha sido un acto de desahogo o es el resentimiento contra el sistema judicial el que se esconde detrás de estas páginas?
R: Este primer libro ha sido por necesidad. Era el momento de contar algo y así lo hice. Es directo, transparente y totalmente alejado de un resentimiento que sin duda no nos conduce a nada.


dD: ¿Cómo se sintió cuando le notificaron la sentencia? ¿Cuál fue su primer pensamiento? ¿Y cómo reaccionó su entorno más cercano?
R: Inicialmente me quedé perpleja y por supuesto indignada. El juez aplicaba una ley inexistente, dictaba una sentencia sin base legal y aún así tuve que presentar un recurso a la Audiencia con el coste económico que eso conlleva, además del desgaste emocional de todo ese proceso, que evidentemente poco importó a nadie, pues en este país los errores de los demás, los paga el ciudadano de a pie.

Y mi entorno, reaccionó al igual que haría el de cualquier otra persona que es implicada en un pago que no le corresponde, se quedaron asombrados.


dD: ¿Cree que la sentencia de la que fue objeto fue un caso aislado o por el contrario el actual sistema judicial dicta autos parecidos, pero que no salen a la luz pública?
R: No fue un caso aislado, actualmente se dictan muchas sentencias injustas, discriminatorias, y que las consecuencias para sus protagonistas son mucho más graves; sin embargo están pasando totalmente desapercibidas.


dD: En el libro, critica el sistema judicial, al que tacha de injusto, ¿a su juicio cuáles son los grandes males endémicos de la Justicia española? ¿Sigue confiando en la Justicia?
R: Quién es menos culpable, ¿el que aprueba esas leyes o el que las aplica? Un país que presume de ser democrático no puede aprobar leyes contrarias a la Constitución, ni cargarse la presunción de inocencia de un sector de la sociedad basándose únicamente en la palabra de quien denuncia.

Y sí sigo creyendo en la Justicia, pero no confío, en el sistema judicial actual.


dD: También en la novela arremete contra la etiqueta de ‘segunda esposa’. De hecho existen foros en Internet en los que las parejas de divorciados se quejan de que la Ley ‘sobreprotege’ a las primeras esposas perjudicando a la pareja y familia que se crea a posteriori. ¿Está de acuerdo con esta queja?
R: Estoy en contra de las etiquetas, y creo que se debe denominar como ‘esposa actual’ al margen del puesto en el que se llegue, en definitiva - eres o no eres-. También creo que tendemos a ir de un extremo a otro, hace 30 años atrás en este país la situación era a la inversa, y no considero ni que una situación, ni la otra sea la correcta. Si los divorcios de inicio fueran justos y equitativos para ambas partes, muchas situaciones posteriores cambiarían.


dD: ¿Considera que la sociedad actual sobreprotege a la mujer? ¿Es beneficiosa la discriminación positiva?
R: La mujer del siglo XXI es independiente, autosuficiente, está en el mercado laboral y toma sus propias decisiones, es absurdo que nosotras mismas permitamos una sobreprotección bajo la tutela de Papá Estado. Sin embargo que protejan a las víctimas independientemente de su sexo, eso sí me parece importante.

Y por supuesto estoy totalmente en contra de la discriminación positiva, ocupar un lugar ha de ser por valía y méritos propios, no por condición sexual (aunque en este país se haya normalizado dar puestos de trabajo a dedo).


dD: ¿Qué opina de la desaparición del Ministerio de Igualdad?
R: A mi entender cometía discriminación en su gestión, incumplía con su finalidad, y no representaba a todos los ciudadanos por igual, jamás debió haberse creado; aunque su ahora desaparición nada tiene que ver con lo que yo señalo.

Lo siguiente debería ser, derogar la ‘Ley de Violencia de Género’, para dictar una ley efectiva, -que proteja a víctimas y condene a culpables- , independientemente del sexo de quien cometa el delito.


dD: En la novela, el personaje de Olga reflexiona sobre las denuncias falsas dejando entrever que muchas denuncias se producen a la par que las demandas de divorcio, ¿cree que es un tema ‘tabú’ hablar de denuncias falsas?
R: Algunos sectores siguen negando la evidencia; pero actualmente está siendo la forma más rápida y efectiva de conseguir un divorcio más sustancioso. Todo el peso de la ley debería caer encima de quienes cometen el delito de acusar en falso, sin contemplaciones, pues en definitiva es otra forma de delincuencia.


dD: En el apartado de agradecimientos de su libro, menciona al juez de Sevilla Francisco Serrano, ¿a qué se debe? ¿Considera que los jueces deberían tener más formación en cuanto a violencia de género o la que ya existe es suficiente? ¿Cómo calificaría la Ley de Violencia de Género?
R: Al juez Serrano le considero un profesional comprometido y que tiene la valentía de hablar sin tapujos, además de presidir la ‘Plataforma Ciudadana por la Igualdad’, a la que animo se adhiera todo aquel ciudadano que crea realmente en la Igualdad real y efectiva.

No creo que radique en una cuestión de formación por parte de algunos de los que componen el sistema judicial, aunque quizá si usaran algo más el sentido común, la cosa mejoraría bastante. Desde luego, la saturación que existe actualmente en los juzgados tampoco ayuda, pues provoca además que los casos de riesgo, no se les esté prestando la atención necesaria.

Califico la Ley de Violencia de Género como una ley anticonstitucional, discriminatoria, que se ha cargado la presunción de inocencia y que permite que quienes no tienen escrúpulos, la utilicen en su propio beneficio sin importarles perjudicar y destrozar la vida de personas inocentes. Las cifras indican que lamentablemente las muertes no han descendido, por lo tanto está siendo una ley ineficaz para erradicar la violencia.


dD: Por otro lado, en el libro crítica el papel ‘de malos’ que se le da a veces a los padres separados, que son vistos como cajas registradoras de dinero... ¿cree que algunas mujeres pueden sentirse ofendidas?
R: Admiro a las mujeres que son consecuentes, justas y que por encima de todo su prioridad es la estabilidad emocional y el desarrollo de sus hijos, que opinan al igual que yo, que esos menores deben tener a ambos progenitores en igualdad de condiciones; ellas dudo que se sientan ofendidas. Sin embargo, las que utilizan a sus hijos como cheque en blanco y dificultan la relación, no me merecen ningún respeto, por lo que si se ofenden; me da lo mismo.


dD: Finalmente, podría resumir el mensaje que quiere transmitir con la novela, ya que no hay que olvidar que el personaje de Olga además de la sentencia injusta, sufre también maltrato y acoso laboral… ¿siempre hay lugar para la esperanza, para ‘renacer’…?
R: Siempre digo que víctima, es aquella: ‘que un día…se quedó sin lágrimas’, no necesariamente es quién más llora.
Mi intención es transmitir, a pesar de las situaciones complejas que narro, una visión positiva, optimista y de superación. Que quien lo lea recuerde que seguir adelante depende de cada uno. Y que por supuesto, siempre hay lugar para la esperanza, para ‘renacer’… y si es necesario, hacerlo de nuevo una vez más.

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