lunes, 24 de febrero de 2014

Jaime Peñafiel versus Jordi Évole. CUESTIÓN de ESTILO.


He leído un artículo de Jaime Peñafiel, titulado:
- La nueva imagen del hombre de hoy -.
 
Leer su artículo aquí:


Me gustaría hacer una reflexión, que puede ser más o menos acertada, sobre lo que en él dice.
Teniendo en cuenta lo que estudié en su momento, pues recuerdo que existían un par de asignaturas que eran protocolo y comportamiento social, cabe decir por ello que estoy hasta cierto punto de acuerdo en algunos términos de su escrito y creo entender incluso en sus palabras que el uso de la corbata lo ve como un signo de cierta distinción o al menos es una prenda que puede entenderse como tal. También estoy prácticamente de acuerdo en su apreciación de que la corbata no está, (yo diría: casi del todo) en desuso, y que cada vez se ve en menos hombres, cierto también.  
Es más que evidente que usted le da a ese complemento un lugar importante y prioritario y que sin duda, hacerse el nudo, está presente en su rutina diaria, que forma parte de su vida, de su día a día. Incluso me aventuro a pensar que muchos otros probablemente la ausencia de ella se limite directamente a que ni siquiera sepan hacérselo, al nudo de la corbata me refiero, motivo quizá por el cuál no la llevan. ¿Quién sabe? Aunque ya digo, que tampoco es nada excesivamente complicado, a decir verdad, no es necesario un manual de instrucciones.
La cuestión es que a mí, que usted sea un acérrimo defensor de la corbata me parece bien, y de no ser así directamente se traduciría en mi problema, pues ya solo faltaría que a estas alturas tuviera yo que decirle a nadie la línea de vestuario a seguir, y como antes comentaba no niego que en muchos casos se pueda tratar de algo inclusive protocolario, y por lo tanto puedo llegar a entenderlo. De ahí que me parezca usual, digamos como algo normalizado, ver al presentador de informativos ataviado con la indumentaria de rigor, de la misma forma que veo a otros profesionales con su ropa de trabajo sea cual sea su labor. Quizá en los informativos, ese toque, pretenda de forma subliminal dar el grado de seriedad que cabría esperar de dicha información, sin embargo, la mayoría de las ocasiones es mucho más elegante y da mucha más imagen de veracidad el mismo presentador que las propias informaciones que nos está contando. Y eso es lo que realmente y para ser honesta, más me preocupa, más allá de que la corbata esté ahí, sea de colores sobrios, estridentes, a lunares, a rayas, o no siga las pautas de la temporada y ni siquiera esté mínimamente dentro de los parámetros establecidos en la moda de este año.
Dicho esto, tampoco me han gustado jamás los hombres con una imagen de dejadez, desaliñados como apunta Peñafiel, ni siquiera voy a entrar en si un estilo o tipo de moda implique necesariamente, como sentencia él, el de haber pasado más o menos veces por la ducha, porque seguramente nos quedaríamos pasmados ante ese detalle de intentar investigarlo, y también le digo, que se sorprendería en conocer la de horas que pueden pasar algunos despeinándose ante el espejo para conseguir peinarse tan sumamente bien para ellos, aunque a usted le pueda parecer todo lo contrario y sea escandalosamente mal, antes de salir de casa.
Por otro lado, el que Jordi Évole, digamos: 'se arregle' a mí concretamente no me quita el sueño y ni me gusta, ni me disgusta, ni fu, ni fa. ¡Vamos! que no se me antoja como de algo transcendental, porque además ese detalle, solo me suele interesar y trato de tenerlo en cuenta si mi intención se centra en la de querer ligar con esa persona, y que yo sepa, a priori ni él ni yo, nos hemos planteado esa cuestión; ni siquiera nos conocemos en persona.
Pero mire Sr. Peñafiel, como dije al inicio estoy de acuerdo en que puedan existir unas normas o directrices protocolarias, pero también creo que deben exigirse en el lugar adecuado en el que se deban tener, que no vengan impuestas más allá de ese momento concreto, y aún menos porque se entreviste a uno u a otro, porque a mí (aunque a pocos pueda importar lo que yo opine) lo primero que me interesa es que me estén dando una información veraz, contrastada, real, o mínimamente eso es lo que espero de ellos. Que se vista de una manera u otra dependiendo del entrevistado, entonces me parecería de una gran hipocresía por parte de Évole, por nombrar al mismo que usted hace referencia, porque en cuestión de personas no debería haber ese tipo de distinciones, y mucho menos protocolarias si tenemos en cuenta que son ellos los que están en su programa, en su casa; me refiero en la de Évole.
No le quepa duda de que prefiero ver a alguien sencillo, que transmite humildad y que su imagen se equipara en mayor número al aspecto que pueda tener gran parte de la ciudadanía, independientemente de que sea, falso o real progre, de una ideología u otra, que no a alguien que se esconde tras una indumentaria y que lo que pretende es venderme (la moto) una imagen, que a estas alturas ya no compro, baste solo con ver donde nos han llevado la mayoría de trajeados (aunque no voy a meterlos a todos en el mismo saco, porque desde luego no sería justo) de este país, entiéndase con ello, políticos, banqueros, etc. Así que puestos a escoger, me quedo, con el estilo de Évole; y por supuesto quien lo desee, que siga luciendo corbata, ojalá eso fuera sinónimo de honestidad, integridad, educación y profesionalidad. 

Elena Porras Sánchez

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